El agua al cuello en el Litoral: el Súper Niño arrasa y la obra pública cero deja a pueblos sin defensa¶
El Litoral argentino enfrenta una de las peores emergencias hídricas de la década. La embestida del fenómeno conocido como Súper Niño desbordó las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, dejando decenas de miles de evacuados, campos anegados y localidades enteras aisladas en Corrientes, Entre Ríos, Chaco y Formosa. Pero el desastre no es únicamente meteorológico: la parálisis total de la obra pública nacional, la disolución del ENOHSA y el recorte del 92% en infraestructura hídrica dejaron a las defensas costeras abandonadas y a las provincias libradas a su suerte.
El mapa de la catástrofe: Corrientes bajo el barro y el Litoral en alerta máxima¶
Si recorrés hoy las rutas del Litoral, el paisaje parece un mar marrón que no tiene fin. Los hidrómetros de la Prefectura Naval Argentina marcaron niveles de alerta y evacuación en casi toda la cuenca del río Uruguay y en los tramos medio e inferior del río Paraná.
En la provincia de Corrientes, el agua golpeó de frente a los centros urbanos y a las economías regionales:
- Paso de los Libres y Santo Tomé: la crecida del río Uruguay tapó costaneras, puertos y barrios enteros ribereños, forzando la evacuación de cientos de familias que debieron ser alojadas en escuelas y centros comunitarios.
- Goya y el peligro del terraplén: la segunda ciudad de la provincia resiste con el corazón en la boca. Su histórico sistema de defensas costeras sufre una erosión severa por la fuerza del río, con sectores donde el agua comenzó a filtrarse por falta de mantenimiento estructural.
- Bella Vista, Esquina y parajes rurales: los desbordes de arroyos interiores cortaron alcantarillados sobre la Ruta Nacional 12, dejando aislados a parajes enteros y arruinando cosechas de arroz, cítricos y pasturas ganaderas.
- Corrientes Capital: temporales con picos de más de 250 milímetros en pocas horas hicieron colapsar los desagües pluviales primarios, con más de veinte barrios sumergidos bajo un metro de agua lodosa.
El drama se replica en las provincias vecinas. En Entre Ríos, Concordia enfrenta aguas altas debido a las descargas obligadas de la represa de Salto Grande ante el caudal descomunal que baja de Brasil. En Chaco, la Isla del Cerrito quedó totalmente aislada por la confluencia crecida del Paraná y el Paraguay, mientras los terraplenes de Barranqueras y Puerto Vilelas operan al límite de su capacidad operativa.
Por qué no es solo lluvia: el Súper Niño y la destrucción de la "esponja vegetal"¶
Desde los despachos oficiales se suele despachar la catástrofe diciendo que "llovió demasiado". Es verdad que el clima está desencajado: los centros meteorológicos internacionales confirmaron que el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial y las anomalías térmicas del Atlántico generaron un evento Niño de intensidad extrema (denominado técnicamente Súper Niño). Las tormentas ya no caen de forma pausada a lo largo de un mes: descargan 300 milímetros en una sola madrugada.
Pero el agua no se estanca ni sube sola. Hay motivos estructurales causados por la intervención humana y el modelo extractivo:
- La deforestación masiva del Gran Chaco y la selva paranaense: en las últimas dos décadas se desmontaron más de 8 millones de hectáreas de bosque nativo para expandir la frontera sojera y ganadera intensiva. El monte nativo funciona como una inmensa esponja viva: un suelo con vegetación virgen es capaz de absorber hasta 300 milímetros de agua por hora. En cambio, un suelo agrícola compactado por el tránsito de maquinaria pesada y la siembra directa absorbe apenas entre 10 y 20 milímetros por hora. El resto escurre superficialmente a toda velocidad hacia cañadas y ríos. Ya lo documentamos en nuestra investigación sobre el desmonte y las trampas administrativas en el Gran Chaco.
- Los canales clandestinos del agronegocio: ante la desesperación por no perder sus cosechas, grandes estancias y empresas arroceras abrieron miles de kilómetros de canalizaciones privadas sin autorización hidráulica. Estos zanjones sacan el agua de los campos privados en minutos y la arrojan de golpe a los arroyos públicos, provocando tsunamis de lodo que terminan reventando alcantarillas de rutas y anegando a los caseríos más humildes ubicados aguas abajo.
- Pérdida de humedales amortiguadores: la alteración de los Esteros del Iberá y del Delta del Paraná mediante terraplenes ilegales para ganadería quitó la capacidad de retención natural del agua, convirtiendo a los valles de inundación en toboganes directos hacia los pueblos costeros.
Motosierra hídrica: el decreto 1020, el fin del ENOHSA y las obras congeladas¶
Frente a un escenario de catástrofe climática anunciada, ¿cuál fue la respuesta del Estado nacional? La parálisis total y el desmantelamiento administrativo.
La política de "obra pública cero" impuesta por el Ministerio de Economía desde comienzos de 2024 congeló las partidas destinadas a mitigación de inundaciones. Según datos del propio Sistema Integrado de Información Financiera (SIDIF), las transferencias de capital de la Nación a las provincias para obras de infraestructura y saneamiento se derrumbaron un 92% en términos reales.
El golpe de gracia llegó con el Decreto 1020/2024, mediante el cual el Poder Ejecutivo nacional dispuso la disolución oficial del ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento). Creado en 1995, el organismo canalizaba la asistencia técnica y los fondos federales para redes de agua, desagües pluviales y canalizaciones en pueblos del interior que no tienen capacidad tributaria propia. Con su cierre, decenas de contratos en ejecución quedaron en un limbo burocrático:
- Defensa costera de Goya: una obra prioritaria para asegurar la estabilidad de la costanera y los terraplenes de contención frente al avance abrasivo del río Paraná. El financiamiento internacional gestionado quedó trabado y los obradores fueron desmantelados.
- Desagües pluviales en Corrientes y Entre Ríos: canalizaciones troncales que debían aliviar a barrios populosos quedaron a medio cavar, convirtiéndose en zanjas peligrosas donde se estanca agua servida.
- El Fondo de Infraestructura Hídrica (FFIH) pisado: el fondo fiduciario específico, que se financia automáticamente con un porcentaje del impuesto a los combustibles líquidos, no se ejecuta. El Palacio de Hacienda pisa los giros para engrosar el superávit financiero, mientras los municipios no reciben un solo peso para reponer bombas de achique.
Esta política no es un caso aislado: forma parte de un repliegue deliberado del control territorial y ambiental, como ya expusimos en nuestra cobertura sobre la desregulación y la avanzada sobre recursos naturales.
Ceguera de radares y desguace científico: el INA y el SMN sin recursos¶
La infraestructura no son solo caños y tierra apisonada: también es el conocimiento científico que permite avisarle a un intendente que en seis horas le van a caer 200 milímetros encima.
En los últimos dos años, los organismos técnicos que monitorean el agua y el tiempo sufrieron un ajuste brutal:
- Instituto Nacional del Agua (INA): sufrió despidos masivos de personal técnico calificado y retiros forzados de hidrólogos con décadas de experiencia. El sistema de pronóstico de alturas de los ríos Paraná y Uruguay opera con guardias mínimas y con instrumental desactualizado.
- Servicio Meteorológico Nacional (SMN): los recortes afectaron el mantenimiento preventivo del Sistema Nacional de Radares Meteorológicos (SINARAME). Radares estratégicos (los RMA) ubicados en el noreste argentino sufrieron paradas operativas prolongadas por falta de repuestos importados y viáticos para los equipos de calibración.
El resultado es la ceguera operativa: las defensas civiles locales se enteran de las tormentas convectivas severas cuando el granizo y la lluvia ya les están volando los techos.
La doctrina del abandono: intendentes con retroexcavadoras y pueblos librados a su suerte¶
Sin obras nacionales y con los organismos federales desguazados, el costo humano y financiero cayó sobre las espaldas de las intendencias y de los vecinos.
Intendentes de pequeñas localidades ribereñas de Corrientes y Entre Ríos deben vaciar sus escasos presupuestos operativos para salir a alquilar retroexcavadoras privadas a precios desmedidos. Con esas máquinas improvisan terraplenes de tierra suelta que la primera corriente fuerte barre en minutos.
Los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), pensados específicamente por ley para situaciones de catástrofe y emergencia climática, permanecen retenidos en las arcas centrales. A los evacuados no les llega asistencia federal: la ayuda se reduce a la solidaridad popular, colectas de iglesias y la acción desesperada de los bomberos voluntarios.
El relato del "déficit cero" choca acá contra una realidad irrefutable: no hacer obra pública no es ahorrar plata; es multiplicar por diez el costo de las pérdidas. Arreglar un puente socavado en una ruta nacional, reconstruir tendidos eléctricos caídos y afrontar las epidemias sanitarias posteriores (dengue, leptospirosis e infecciones respiratorias) demandará millones de dólares que el país tendrá que pagar tarde o temprano.
Como advertimos en nuestro dossier de Medio Ambiente y en el dossier de Soberanía, el repliegue del Estado sobre el territorio y la desregulación ambiental dejan a las comunidades a merced de las crisis climáticas extremas. El agua no entiende de discursos ni de planillas de cálculo. Mientras el Estado nacional festeja el superávit en Buenos Aires, el Litoral argentino tiene el agua al cuello. Y cuando el río baje, el barro acumulado va a seguir mostrando las huellas de un abandono planificado.
Fuentes
- Instituto Nacional del Agua (INA): Informes hidrométricos semanales y pronósticos de alturas de las cuencas del Plata, Paraná y Uruguay (octubre de 2026).
- Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y NOAA: Boletines de monitoreo del fenómeno ENSO y alertas por eventos de precipitación severa ("Súper Niño").
- Boletín Oficial de la República Argentina: Decreto 1020/2024 (Disolución del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento - ENOHSA).
- Ministerio de Economía / SIDIF: Planillas de ejecución presupuestaria de transferencias de capital e infraestructura hídrica (2024-2026).
- Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y CONICET: Informes sobre pérdida de cobertura vegetal en el Gran Chaco, capacidad de absorción edáfica e impacto de canales clandestinos.
- Prefectura Naval Argentina y Defensas Civiles Provinciales: Registros de evacuados y alturas hidrométricas en Corrientes, Entre Ríos, Chaco y Formosa.