Alerta roja por incendios en Córdoba: sequía extrema y brigadistas a merced del viento¶
Las condiciones meteorológicas en los valles de Punilla, Calamuchita y Traslasierra colocaron a la provincia de Córdoba en nivel de riesgo crítico de incendios forestales. Con ráfagas que superan los 60 kilómetros por hora y pastizales convertidos en combustible seco, el sistema de combate al fuego opera al límite ante la falta de refuerzos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
Septiembre es tradicionalmente el mes más peligroso del calendario para las sierras cordobesas, pero este año el escenario combina factores climáticos extremos con un repliegue presupuestario sin antecedentes. La ausencia de lluvias significativas durante más de cuatro meses dejó los suelos con niveles de humedad por debajo del 10%, un umbral que convierte cualquier chispa en un frente de fuego incontrolable.
La Secretaría de Gestión de Riesgo Climático de la provincia declaró la alerta ambiental y prohibición absoluta de encendido de fuego en todo el territorio provincial, movilizando a cuarteles de bomberos voluntarios y cuadrillas del Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes (ETAC).
El freno en el aire: menos aviones hidrantes y horas de vuelo¶
La principal preocupación de los jefes de bomberos en el terreno no está solo en el clima, sino en el aire. El Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), dependiente de la administración central, redujo drásticamente el despliegue de aviones hidrantes y helicópteros con helibalde para las provincias del centro del país.
El vaciamiento del Fondo Fiduciario Nacional de Manejo del Fuego —cuyas partidas fueron licuadas por el ajuste fiscal— provocó:
- Demoras en la contratación y mantenimiento de aeronaves de apoyo táctico.
- Falta de provisión de indumentaria ignífuga reglamentaria y repuestos para autobombas forestales.
- Escasez de combustible para sostener patrullajes aéreos preventivos en días de vientos huracanados.
La especulación inmobiliaria detrás de las cenizas¶
A la negligencia y la sequía se le suma un peligro de fondo que las asambleas ambientales vienen denunciando desde hace años: el negocio del suelo quemado.
Pese a que la Ley 26.815 y sus modificaciones prohíben por 30 o 60 años el cambio de uso del suelo en superficies arrasadas por el fuego, la presión de desarrolladores inmobiliarios para lotear zonas de bosque nativo degradado sigue siendo una constante en los valles turísticos de Punilla y Sierras Chicas.
Si el monte se quema, se destruye la fábrica de agua de la provincia: las cuencas altas de las sierras son las que alimentan los diques San Roque, Los Molinos y La Viña, de los que bebe más del 70% de la población cordobesa.
Revisá más sobre la pérdida de ecosistemas en nuestro dossier de Medio Ambiente y el informe sobre desmontes ilegales en el norte del país.
Combatir el fuego requiere recursos reales en el territorio, no discursos de ocasión cuando las llamas ya están encima de las casas de los vecinos.
Fuentes
- Secretaría de Gestión de Riesgo Climático, Catástrofes y Protección Civil de la Provincia de Córdoba — Reportes de alerta y estado de focos.
- Servicio Meteorológico Nacional (SMN) — Índice de Peligro de Incendios Forestales (FWI).
- Federación de Bomberos Voluntarios de la Provincia de Córdoba — Informes operativos de cuarteles serranos.
- Observatorio de Conflictos Ambientales de Córdoba — Relevamientos sobre uso del suelo y áreas protegidas quemadas.