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Los hospitales de la UBA, al límite: 700.000 pacientes y $80.000 millones que no llegan

El Hospital de Clínicas, el Instituto Roffo de oncología y el Lanari no son solo hospitales: son donde se forman los médicos argentinos. Sus directores denuncian que el Gobierno no transfirió $80.000 millones del presupuesto vigente y advierten que la continuidad del servicio está en riesgo.

Hospital de Clínicas José de San Martín, Buenos Aires

Hospital de Clínicas José de San Martín, desde la Plaza Houssay. Foto: Garcia Emanuel — CC BY-SA 4.0 (vía Wikimedia Commons). Imagen ilustrativa.

Los números de un sistema que se apaga

El sistema hospitalario de la Universidad de Buenos Aires está formado por seis instituciones y atiende a unas 700.000 personas por año. No es un beneficio universitario: es salud pública abierta a cualquiera que llegue a la guardia.

Dato Cifra
Hospitales e institutos de la UBA 6
Pacientes atendidos por año ~700.000
Fondos del presupuesto vigente no transferidos $80.000 millones
Recorte previsto en el Presupuesto 2026 –30%

Entre las instituciones comprometidas están el Hospital de Clínicas General José de San Martín, el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo —referencia nacional en tratamiento del cáncer— y el Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari.

Los directores médicos ya habían advertido en mayo que, con ese nivel de desfinanciamiento, solo podían sostener el funcionamiento por unas semanas más. El Gobierno salió a discutir el diagnóstico. Los fondos, mientras tanto, no aparecieron.

Dónde se cruzan la salud y la educación

Acá hay algo que se pierde en la discusión presupuestaria: un hospital universitario cumple dos funciones al mismo tiempo.

Atiende pacientes, y forma a los profesionales que van a atenderte el día de mañana en cualquier hospital del país. Cuando un servicio del Clínicas cierra, no se pierde solo una sala: se pierde el lugar donde se entrenan residentes, se investiga y se enseña.

Por eso el ajuste sobre estos hospitales se paga dos veces. Una ahora, en el turno que no se da. Otra en diez años, en el especialista que no se formó. Es el mismo mecanismo que ya documentamos en Ciencia en caída libre y en el presupuesto universitario más bajo en décadas.

No es un caso aislado

Poné esta situación al lado de las otras piezas del mismo tablero:

  • El PAMI atraviesa, según sus prestadores, el peor momento en 50 años, con deudas millonarias y clínicas que suspenden turnos.
  • La emergencia en discapacidad fue vetada, según contamos ayer.
  • El financiamiento universitario y científico está en mínimos históricos.

Cuatro frentes distintos, un mismo patrón: el sistema de salud y formación pública funcionando con la reserva, sin plan visible de reposición.

Se puede discutir cuánto debe gastar el Estado. Lo que no se puede es fingir que un hospital que atiende 700.000 personas por año se sostiene con anuncios. Los datos actualizados están en nuestro dossier de Salud Pública y en Educación Pública.