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El FMI toca timbre: Georgieva revisa el programa con las reservas todavía cortas

La jefa del Fondo Monetario, Kristalina Georgieva, aterrizó en Buenos Aires. Vino a reunirse con Javier Milei y el equipo económico para revisar cómo marcha el programa. Llega en un momento incómodo: el Banco Central compró dólares todo el año y todavía no le alcanza.

Billetes de dólar estadounidense

El dólar, en el centro de la revisión con el Fondo. Foto: Gerd Danigel (ddr-fotograf.de) — dominio público (vía Wikimedia Commons). Imagen ilustrativa.

Qué vino a mirar

La visita no es de cortesía. El Fondo revisa el cumplimiento de las metas del acuerdo y evalúa la estrategia hacia adelante. El punto más sensible es siempre el mismo: la acumulación de reservas.

Hasta abril, el Banco Central había comprado unos USD 7.200 millones, el 72% de lo que pensaba juntar en todo el año. El número suena bien hasta que se lee al revés: con el año más que mediado, todavía falta la parte más difícil de la meta.

Ese es el nudo que ya contamos en La carrera por llegar a octubre: comprar dólares sin que se dispare el tipo de cambio, y llegar a fin de año con la caja que pide el acuerdo.

El clima global, ni a favor ni en contra

Georgieva no trae solo la lupa argentina. El Fondo sostiene su pronóstico de 3,0% de crecimiento global para 2026 y 3,4% para 2027. Dice que la economía mundial aguantó mejor de lo esperado, empujada por la inversión en inteligencia artificial. Pero avisa por dos frentes: la guerra en Medio Oriente y una inflación que no termina de ceder.

Para un país que necesita financiamiento y confianza, ese combo importa: hay plata dando vueltas, pero también nervios que la hacen más cara.

La otra cara del tablero

Mientras el Fondo aplaude la disciplina fiscal, los números de la calle van por otro carril. El riesgo país cerró julio en torno a los 445 puntos y el dólar oficial rondó los $1.515. Son señales financieras que mejoran mientras el bolsillo no afloja, la misma foto de dos Argentinas que mostramos en Moody's aplaude, la calle protesta.

La pregunta que deja la visita es vieja y concreta: ¿alcanza con cumplirle al Fondo si no alcanza para vivir?

Seguimos el tema en nuestro dossier de Economía y Pobreza.