Saltar a contenido

El fin del Remediar: las provincias cubren con fondos propios el vacío de medicamentos

El desmantelamiento total del histórico programa nacional Remediar dejó a miles de centros de atención primaria de todo el país sin botiquines esenciales. Con el envío de Nación reducido casi a cero, las gobernaciones se ven forzadas a raspar las arcas provinciales para comprar fármacos básicos y evitar el desabastecimiento en las salitas barriales.

Estanterías vacías de medicamentos en un centro de salud público

IA: imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.

Durante más de dos décadas, el programa Remediar garantizó que cualquier persona sin cobertura médica pudiera retirar antibióticos, analgésicos, broncodilatadores y tratamientos para la presión alta en los más de 8.000 Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) de la Argentina.

Esa red de contención sanitaria básica ya no existe más.

Tras un proceso de recorte presupuestario sostenido, el Ministerio de Salud de la Nación discontinuó formalmente el programa en 2026. Los botiquines mensuales dejaron de llegar a las provincias y el vademécum nacional quedó reducido a apenas tres fármacos específicos vinculados a cardiopatías. Todo el resto de la canasta farmacológica básica fue eliminado de las compras centrales de la Casa Rosada.

El parche provincial y la desigualdad geográfica

El repliegue del Estado nacional trasladó la carga financiera directamente a los ministerios de salud provinciales. Jurisdicciones como la provincia de Buenos Aires, Misiones, Santa Fe y La Pampa tuvieron que armar licitaciones de emergencia y disponer partidas propias para evitar que las salitas se queden sin insumos elementales.

La consecuencia directa es una fragmentación sanitaria brutal:

  • Provincias con espalda fiscal: lograron amortiguar parte de las faltantes comprando genéricos a laboratorios públicos o privados, aunque con demoras logísticas y costos unitarios mucho más caros que los que negociaba Nación por volumen.
  • Provincias desfinanciadas: en el norte y la Patagonia, las salitas comunitarias ya entregan recetas en blanco o racionan blísteres de amoxicilina e ibuprofeno a pacientes con infecciones respiratorias y cuadros agudos.
  • El colapso de las guardias: al no conseguir medicación en el primer nivel de atención, los vecinos terminan colapsando las guardias de los grandes hospitales públicos, donde la saturación de médicos y enfermeros es crítica.

La pinza sobre el bolsillo de los más vulnerables

El vaciamiento de los centros de salud barriales se suma a la poda de cobertura en el PAMI, donde miles de jubilados perdieron el subsidio social al 100% en medicamentos ambulatorios y enfrentan copagos impagables.

El mercado farmacéutico refleja el impacto de lleno. Según relevamientos del sector, la venta de fármacos recetados acumula caídas de dos dígitos en lo que va del año. Millones de familias abandonaron tratamientos para la hipertensión, el colesterol y la diabetes porque ya no pueden pagarlos en la farmacia y no los encuentran en la salita municipal.

La premisa oficial de alcanzar el "equilibrio fiscal a cualquier costo" muestra acá su cara más tangible: el ahorro del Tesoro Nacional se financia cortando los antibióticos de los barrios más postergados.


Fuentes