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La cruz, el dólar y la estrella de David: radiografía del evangelismo político en la región

El vertiginoso ascenso de las iglesias pentecostales y neopentecostales en América Latina no es una simple mutación de la fe popular. Constituye un dispositivo de poder sociopolítico y geopolítico planificado durante medio siglo. De los informes de inteligencia desclasificados de Washington en plena Guerra Fría a las bancadas legislativas que definen elecciones, la teología del diezmo en las barriadas pobres y el alineamiento incondicional con el eje Estados Unidos-Israel, este es el mapa completo del fenómeno que transformó el continente.

Fachada monumental del Templo de Salomón en São Paulo bajo cielo azul

Foto: Vitor Mazuco — CC BY-SA 4.0 (vía Wikimedia Commons). Imagen ilustrativa.

La alerta de Washington: cuando la Iglesia Católica viró a la izquierda

Durante décadas, la dominación estadounidense en el Cono Sur descansó sobre dos sostenes clásicos: las fuerzas armadas locales adiestradas en la Escuela de las Américas y las oligarquías conservadoras. Sin embargo, a fines de los años sesenta, un giro inesperado encendió las alarmas de la Casa Blanca: la Iglesia Católica comenzó a abandonar su rol tradicional de guardiana del orden establecido.

Tras el Concilio Vaticano II y la histórica Conferencia Episcopal de Medellín en 1968, obispos y sacerdotes asumieron la "opción preferencial por los pobres". Nacía la Teología de la Liberación. Curas como Carlos Mugica en la Argentina, Hélder Câmara en Brasil y Camilo Torres en Colombia predicaban que el evangelio no exigía resignación pasiva, sino compromiso activo contra la miseria, las dictaduras y la explotación social.

La respuesta de los servicios de inteligencia estadounidenses no tardó en estructurarse:

1. El Informe Rockefeller (1969)

Enviado por Richard Nixon para evaluar la estabilidad regional tras una gira por veinte países, Nelson Rockefeller redactó una advertencia categórica para el Consejo de Seguridad Nacional:

"La Iglesia Católica en América Latina está experimentando un cambio fundamental (...). Muchos de sus miembros se han convertido en partidarios activos de la transformación revolucionaria. Si la Iglesia deja de ser un factor de estabilidad social para convertirse en un fermento de agitación, los intereses de los Estados Unidos en el hemisferio se verán severamente amenazados."

El informe aconsejaba promover y financiar misiones religiosas alternativas, en particular congregaciones protestantes y pentecostales originadas en Estados Unidos, caracterizadas por una prédica centrada en la salvación individual y el respeto estricto al orden establecido.

2. El Plan Banzer (1975) en Bolivia

En 1975, el régimen militar de Hugo Banzer Suárez —engranaje activo del Plan Cóndor— aprobó con asesoramiento directo de la CIA una directiva secreta conocida como Plan Banzer. El objetivo era doble: perseguir, calumniar y expulsar a sacerdotes católicos comprometidos con los sindicatos mineros, mientras el Estado facilitaba la radicación de misiones evangélicas foráneas (como Ekklesía del pastor Julio César Ruibal) para desmovilizar la resistencia popular en barriadas y campamentos.

3. Los Documentos de Santa Fe (1980 y 1988)

Con la llegada de Ronald Reagan, el diseño pasó a ser doctrina oficial de política exterior. El ultraconservador Council for Inter-American Security redactó el Documento de Santa Fe I (1980), que fijaba pautas directas:

"La política exterior de Estados Unidos debe comenzar a contrarrestar la Teología de la Liberación, que es una doctrina política disfrazada de creencia religiosa, utilizada por el marxismo para subvertir los valores occidentales (...). Es necesario librar una guerra ideológica y cultural en el terreno religioso."

El laboratorio más violento de esta estrategia ocurrió en Guatemala con el general Efraín Ríos Montt (1982-1983), pastor de la Iglesia del Verbo (filial de la congregación californiana Gospel Outreach). Mientras Ríos Montt predicaba sermones bíblicos los domingos por televisión, sus tropas ejecutaron la política de "tierra arrasada", cometiendo genocidio contra más de 1.700 indígenas mayas ixiles. En diciembre de 1982, Reagan viajó a Centroamérica y defendió en público al dictador evangélico, calificándolo de "hombre de gran integridad".

La Teología de la Prosperidad: la fábrica del diezmo y la exención fiscal

Con la ofensiva neoliberal de los años noventa, el pentecostalismo clásico mutó en el neopentecostalismo. Quedó atrás el rechazo al consumo y el dinero. En su lugar floreció la Teología de la Prosperidad ("confesión positiva" o "siembra y cosecha"): Dios quiere que seas rico y exitoso; la pobreza no es producto de salarios de miseria ni despidos, sino de falta de fe o de retenerle el dinero a la iglesia.

Fijate en cómo opera la maquinaria económica:

  • La coacción espiritual del diezmo: se exige de forma sistemática el 10% del ingreso bruto a familias de escasos recursos, citando el versículo de Malaquías 3 ("¿Robará el hombre a Dios?"). A eso se suman "ofrendas de desafío", "votos de fe" y campañas donde se pide entregar ahorros para destrabar milagros económicos.
  • La privatización de la culpa: el desocupado o el changarín aprende que su situación precaria no se resuelve organizándose con sus compañeros de trabajo, sino aportando más dinero al altar y orando de manera individual.
  • El agujero negro fiscal: las iglesias operan bajo personería religiosa exenta de Impuesto a las Ganancias, IVA, Ingresos Brutos y sellos. Manejan millones de pesos y dólares en efectivo sin bancarización obligatoria ni control antilavado, funcionando como cajas negras para el financiamiento de actividades políticas y compra de medios de comunicación.
Jerarca / Congregación País Patrimonio estimado Activos principales
Edir Macedo (Iglesia Universal - IURD) Brasil > USD 1.200 millones Rede Record (segunda cadena de TV abierta), Banco Renner, aviones ejecutivos
Silas Malafaia (Asamblea de Dios) Brasil > USD 150 millones Editorial Central Gospel, productoras audiovisuales, lobista legislativo
Cash Luna (Casa de Dios) Guatemala Complejo de USD 45 millones Megatemplo para 12.000 fieles; investigado por lavado de activos (Univisión)
Guillermo Maldonado (Rey Jesús) EE.UU. / Honduras > USD 40 millones Megaestadio en Miami, cadenas de televisión satelital y flota aérea propia

Los márgenes urbanos y el Conurbano: por qué crecen en los barrios humildes

Sería un error garrafal atribuir el crecimiento evangélico a la credulidad de los sectores populares. Las familias trabajadoras se acercan a los templos porque el pentecostalismo ofrece respuestas comunitarias inmediatas donde el Estado argentino desertó hace décadas.

Los datos del CONICET son contundentes. La Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas (CEIL-CONICET), encabezada por Fortunato Mallimaci, Verónica Giménez Béliveau y Juan Cruz Esquivel, documentó que los evangélicos crecieron del 9% en 2008 al 15,3% en 2019 (con proyecciones que superan el 20% en 2026). El estudio comprobó que mientras los sectores sin religión predominan en las clases medias con estudios universitarios, el cristianismo evangélico tiene su bastión indiscutido en los estratos de menores ingresos y menor nivel educativo formal.

El arraigo territorial descansa sobre tres pilares concretos:

  1. Proximidad cotidiana: la parroquia católica suele abrir pocas horas a la semana y la atiende un cura que rota entre capillas. El templo evangélico es un local a la vuelta de la casa, abierto de lunes a lunes, atendido por un pastor que vive en el mismo pasillo, padece las mismas privaciones y atiende el teléfono a cualquier hora de la noche.
  2. Monopolio en el rescate de adicciones: frente a la epidemia del paco y la cocaína en el Conurbano y el Gran Rosario, y ante la parálisis de los hospitales públicos de salud mental, las iglesias pentecostales levantaron cientos de "granjas de rehabilitación" comunitarias. Aunque muchas carecen de profesionales médicos, para una madre desesperada son la única mano tendida.
  3. Dignidad y reconocimiento comunitario: en un sistema que trata a los changarines y empleadas domésticas como mano de obra descartable, el templo les otorga un rol protagónico: el domingo suben al estrado, coordinan coros, administran recursos y son respetados como líderes de su comunidad.

Ese despliegue territorial explica el movimiento político de febrero de 2024, cuando el Ministerio de Capital Humano a cargo de Sandra Pettovello firmó un convenio directo con ACIERA (Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina), presidida por Christian Hooft. Mientras la administración de Javier Milei cortaba el envío de alimentos a los comedores populares barriales bajo el argumento de "terminar con los intermediarios", derivaba fondos públicos ($177,6 millones iniciales a través de la Fundación Promesa Eterna) hacia los merenderos de las iglesias evangélicas para terciarizar la paz social en los barrios más calientes.

De los altares a las bancadas: el poder de veto electoral

La consigna "hermano vota hermano" transformó la fe en disciplina de voto en todo el continente:

  • Brasil y la Bancada BBB: en el Congreso de Brasilia opera el bloque de las tres "B": Bala (armamentistas), Buey (agronegocio) y Biblia (más de 200 parlamentarios evangélicos nucleados en el Frente Parlamentario Evangélico). Este bloque fue el ariete que destituyó a Dilma Rousseff en 2016, impulsó a Jair Bolsonaro en 2018 y hoy sostiene la candidatura de Flávio Bolsonaro de cara al balotaje del 25 de octubre, como analizamos en nuestra cobertura sobre el terremoto electoral en Brasil.
  • Colombia y el plebiscito de 2016: la movilización pastoral contra los Acuerdos de Paz con las FARC, agitando el pánico moral de la supuesta "ideología de género", fue el factor decisivo para que el "No" se impusiera por un margen milimétrico.
  • Bolivia y el golpe de 2019: la imagen de Luis Fernando Camacho ingresando con una Biblia gigante y la bandera tricolor al Palacio Quemado al grito de "Dios vuelve al palacio" tras la renuncia forzada de Evo Morales sintetizó la articulación entre fundamentalismo religioso y quiebre institucional.
  • Argentina: tras las marchas de los "pañuelos celestes" en 2018 y 2020 contra la Ley de Aborto —donde colmaron la 9 de Julio con cientos de miles de personas—, las iglesias pasaron a colocar candidatos propios en listas de La Libertad Avanza y el PRO. Diputados nacionales como Nadia Márquez o Santiago Santurio son la expresión directa de esta agenda en las comisiones de Presupuesto y Familia.

Sionismo Cristiano: la bandera de Israel como mandato apocalíptico

Uno de los rasgos más visibles en los templos neopentecostales de América Latina es la omnipresencia de símbolos del Antiguo Testamento: banderas del Estado de Israel en los altares, réplicas del candelabro sagrado (Menorá) y pastores haciendo sonar el cuerno de carnero (Shofar).

¿Por qué comunidades cristianas pobres de Sudamérica militan con fervor ciego por el Estado de Israel?

La explicación radica en una construcción doctrinaria del siglo XIX: el dispensacionalismo premilenialista, formulado por John Nelson Darby y popularizado en Estados Unidos por la Scofield Reference Bible de Cyrus Scofield en 1909.

Esta teología sostiene que:

  1. Dios mantiene dos planes proféticos separados: uno celestial para la Iglesia y otro terrenal e irrevocable para el pueblo judío.
  2. La Segunda Venida de Jesucristo (la Parusía) exige el cumplimiento literal de profecías territoriales: el retorno de los judíos a Palestina (cumplido en 1948), la conquista de toda Jerusalén (cumplida en 1967) y la reconstrucción del Tercer Templo de Salomón en el lugar exacto donde hoy se erigen la Mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca.
  3. Apoyar a Israel sin cuestionamientos es una obligación moral respaldada por Génesis 12:3 ("Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga maldeciré"). Cualquier crítica a los bombardeos o a la ocupación de tierras es presentada en los púlpitos como una atracción de maldición divina sobre el país.

La paradoja siniestra del sionismo cristiano:
Aunque se presentan como los más fervientes amigos de Israel, la escatología dispensacionalista encierra un desenlace atroz para el pueblo judío. Según sus textos doctrinarios, en la batalla final del Armagedón que precede al Milenio, dos tercios de la población judía perecerán en la catástrofe bélica, y el tercio restante se verá forzado a reconocer a Jesucristo como el Mesías para evitar la condena eterna. Es una alianza geopolítica fundada en una profecía de aniquilación y conversión forzada.

En los Estados Unidos, este dogma se canaliza a través de Christians United for Israel (CUFI), liderada por el teleevangelista John Hagee. Con más de 10 millones de miembros, CUFI supera ampliamente en volumen al lobby judío AIPAC, financia colonias ilegales en Cisjordania y fue el actor central que forzó a Donald Trump a mudar la embajada estadounidense a Jerusalén en 2018.

En América Latina, el modelo se replica al pie de la letra:

  • En São Paulo, Edir Macedo construyó en 2014 el faraónico Templo de Salomón con piedras importadas de Hebrón, donde flamea la bandera israelí junto a la brasileña.
  • El presidente evangélico de Guatemala, Jimmy Morales, fue el primero en imitar a Trump y mudar la embajada guatemalteca a Jerusalén en 2018.
  • En la Argentina, Javier Milei combina su misticismo personal con la ortodoxia de Jabad Lubavitch y la agenda del sionismo cristiano: prometió reiteradamente mudar la embajada argentina a Jerusalén, vota en soledad en foros internacionales blindando las acciones militares de Tel Aviv y recibe el aplauso entusiasta de ACIERA, cuyos pastores aseguran a sus fieles que la economía argentina mejorará no por el trabajo ni la industria, sino por "bendecir a Israel".

Como advertimos en nuestra investigación sobre Eduardo Elsztain y las redes de poder en las sombras, subordinar la política exterior a dogmas místicos foráneos y alianzas militares lejanas termina hipotecando los intereses soberanos de la Nación en el Atlántico Sur y la Patagonia.

El cerrojo continental

El evangelismo político en América Latina no es un mero fenómeno eclesiástico: es la estructura de contención social y alineamiento ideológico más eficaz diseñada en el último medio siglo.

Donde la Teología de la Liberación organizaba sindicatos y comunidades de base para pelear por la tierra y el salario, la Teología de la Prosperidad privatiza el sufrimiento, culpa al trabajador de su propia miseria y exige el diezmo en el altar. Y donde los pueblos reclaman soberanía sobre sus recursos naturales, el sionismo cristiano provee una coartada divina para arrodillarse ante las directivas del Pentágono y Tel Aviv. El imperio no necesita enviar tanques cuando cuenta con púlpitos que convencen a los desposeídos de que la obediencia al Norte es la única llave de salvación.


Fuentes