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Desmontes clandestinos en el Gran Chaco: caen 45.000 hectáreas al amparo del desguace de controles

Las imágenes satelitales confirman una masacre ambiental que no se detiene. En lo que va del año, más de 45.000 hectáreas de monte nativo fueron arrasadas por topadoras en Chaco y Salta. La eliminación de fondos fiduciarios para la protección de bosques y la inacción de las autoridades provinciales convirtieron a las multas en un costo administrativo más para el agronegocio.

Desmonte y tala en monte nativo del Gran Chaco

IA: imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.

El Gran Chaco americano, el segundo pulmón verde del continente después de la Amazonía, está siendo devorado a un ritmo alarmante. Los informes elaborados por redes socioambientales y universidades nacionales a partir de imágenes satelitales de alta resolución (Sentinel y Landsat) demuestran que las topadoras no descansan, ni siquiera en zonas expresamente vedadas por la ley.

La mecánica de la impunidad opera a la vista de todos:

  • Zonas Amarillas y Rojas perforadas: la Ley 26.331 de Bosques Nativos prohíbe el desmonte en categorías de alto y mediano valor de conservación, pero los gobiernos provinciales otorgan "recategorizaciones prediales" a medida de los terratenientes.
  • Desobediencia judicial: en la provincia del Chaco, la Justicia local ordenó en reiteradas oportunidades frenar todo nuevo desmonte, pero las máquinas siguen operando de noche y en fines de semana.
  • Multas irrisorias: cuando un productor es detectado, la sanción económica es tan baja que representa menos del 3% del valor de la cosecha de soja o maíz que obtendrá en esa misma tierra desmontada.

La pérdida irreparable: 45.000 hectáreas en ocho meses

La superficie arrasada solo en 2026 equivale a más de dos veces la Ciudad Autónoma de Buenos Aires:

Infografía: Superficie deforestada en el Gran Chaco argentino

Emergencia forestal: Hectáreas taladas de bosque nativo por provincia y situación legal de los desmontes en el norte argentino. Fuente: Monitoreo satelital ambiental.

El impacto ambiental va mucho más allá de la pérdida de árboles. Cada hectárea talada destruye el hábitat de especies en peligro crítico como el yaguareté y el tatú carreta, expone los suelos a la erosión eólica e hídrica y deja a las comunidades criollas e indígenas wichi y qom sin sus fuentes tradicionales de agua, sombra y alimento.


El retiro del Estado nacional

La aceleración de los desmontes no es casual: coincide con la decisión del Gobierno nacional de desmantelar los fondos de financiamiento específicos de la Ley de Bosques y reducir a su mínima expresión las inspecciones del área ambiental.

Sin satélites monitoreando en tiempo real, sin inspectores con viáticos en el territorio y sin un régimen penal que castigue con cárcel a los empresarios que queman y topan la selva, el Gran Chaco está condenado a transformarse en un desierto agrícola.

Consultá nuestro informe especial sobre las trampas administrativas en el Gran Chaco y el análisis integral en el dossier de Medio Ambiente.

No hay desarrollo económico sustentable sobre las cenizas de nuestros ecosistemas. Destruir el bosque nativo para especular con granos no es progreso: es saqueo a cielo abierto.


Fuentes

  • Greenpeace Argentina — Monitoreo satelital mensual de deforestación en el norte argentino (informe septiembre 2026).
  • Red Agroforestal Chaco Argentina (REDAF) — Base de datos de conflictos de tierras y desmontes clandestinos.
  • Superior Tribunal de Justicia de la Provincia del Chaco — Sentencias y medidas cautelares firmes sobre suspensión de desmontes.
  • Ministerio de Ambiente / Subsecretaría de Ambiente de la Nación — Estadísticas de ordenamiento territorial de bosques nativos (OTBN).