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Medio millón de hectáreas menos: la deforestación que enmarca el debate de la tierra

Argentina perdió más de 550.000 hectáreas de bosque nativo entre 2022 y 2024. Es una superficie enorme, borrada del mapa en tres años. El dato cae justo cuando el Senado discute aflojar las reglas que protegen esos suelos.

Bosque nativo argentino

IA: desmonte junto a un remanente de bosque nativo. Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.

La foto del retroceso

Las 550.000 hectáreas no se perdieron por una sola causa. Se combinaron varias:

  • Desmonte para avanzar con la frontera agropecuaria.
  • Sequías prolongadas que dejan todo listo para arder.
  • Áreas protegidas cada vez más débiles, con menos presupuesto y personal.
  • Una matriz energética que depende en más del 80% de combustibles fósiles.

A eso se suma el fuego. Solo en la última temporada se quemaron 60.845 hectáreas de bosque patagónico: el doble que el año anterior y diez veces el promedio histórico.

El fuego y el negocio, otra vez juntos

Acá los temas se cruzan. El Senado quiere modificar la ley que hoy prohíbe cambiar el uso del suelo después de un incendio, algo que explicamos en Primero el fuego, después el negocio.

La lógica del reparo es sencilla: si quemar un campo habilita a construir o sembrar donde antes había bosque, se crea un incentivo perverso. Menos protección después del fuego es, en los hechos, más razones para que el fuego aparezca.

La misma tierra, dos leyes

El bosque que se pierde y la tierra que se abre a la venta son el mismo territorio. El paquete que se vota el 6 de agosto toca las dos cosas: la venta de tierras a extranjeros y el manejo del fuego, en una sola sesión.

Un país puede discutir cómo produce y cómo crece. Lo que no puede es hacerlo con los ojos cerrados sobre lo que ya perdió. Medio millón de hectáreas es el dato que conviene tener a mano cuando se hable de "desregular" el suelo.

Seguimos el tema en nuestro dossier de Medio Ambiente.