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CONICET: el reclamo por frenar el "cientificidio"

La comunidad científica volvió a la calle con una palabra dura: "cientificidio". El reclamo es contra el vaciamiento del CONICET, el organismo que sostiene buena parte de la ciencia argentina. Los números explican el enojo: el financiamiento se derrumbó y los ingresos se achicaron.

Laboratorio de investigación científica

El sistema científico, en reclamo por el recorte presupuestario. Foto: axventura — CC BY 4.0 (vía Wikimedia Commons). Imagen ilustrativa.

Los números del ajuste

Entre 2023 y 2026, el financiamiento de la función Ciencia y Técnica acumuló una caída estimada del 50% en términos reales. No es un recorte de un año: es la mitad del presupuesto que se evaporó en tres.

Las consecuencias se ven puertas adentro de los laboratorios:

  • Salarios que perdieron poder de compra.
  • Plata que no alcanza para hacer funcionar los equipos.
  • Problemas en la cobertura de salud de los becarios.
  • Demoras en incorporar investigadores a la carrera.

Menos puertas de entrada

El otro golpe es al futuro. Para 2026 se anunciaron 1.800 becas y 400 ingresos a la Carrera del Investigador Científico. Son cifras muy por debajo del ritmo de años anteriores.

Traducido: no solo se les recorta a los que están, se les cierra la puerta a los que vienen. Un becario que no consigue ingreso no espera sentado. Se va, y muchas veces se va del país. Es la misma sangría que contamos en Ciencia en caída libre.

Por qué importa

La ciencia no da votos rápidos ni sale en la foto. Por eso es la primera en la lista de recortes. Pero es la que desarrolla vacunas, satélites, semillas y tratamientos. Se destruye en meses y se reconstruye en décadas.

El ajuste al CONICET va en la misma dirección que el presupuesto universitario en mínimos: menos plata para el conocimiento, justo cuando el país dice querer exportar valor. Formar un investigador lleva quince años. Perderlo, un pasaje de avión.

Seguimos el tema en nuestro dossier de Educación Pública.