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Ciencia en caída libre: anatomía de un desmonte que va a costar una generación

La inversión estatal en ciencia tocó su mínimo histórico: 0,151% del PBI. Los salarios del CONICET perdieron 40% real en tres años y el equipamiento cayó 64%. Un laboratorio se desarma en meses; reconstruirlo lleva décadas. Esa es la cuenta que nadie está haciendo.

Ciudad Universitaria de Buenos Aires, Pabellón 2

Ciudad Universitaria de Buenos Aires, Pabellón 2. Foto: Cristian O. Arone — CC BY-SA 3.0 (vía Wikimedia Commons). Imagen ilustrativa.

El tablero completo del ajuste

Los informes presupuestarios de este mes permiten ver el desmonte en todas sus dimensiones:

Indicador Dato
Caída de la función Ciencia y Técnica (2023–2026) –46,5%
Inversión estatal en ciencia, 2026 0,151% del PBI — mínimo histórico
Presupuesto CONICET vs. 2023 (términos reales) –34,7 puntos
Salarios CONICET desde noviembre 2023 –40,3% real
Inversión en equipamiento (2023–2026) –63,9%
Transferencias de capital a universidades –82,1%
Financiamiento universitario 2026 0,43% del PBI — como en 1976

El CONICET destina el 96% de sus recursos a salarios y becas. Cuando el presupuesto real cae un tercio, no se recorta "grasa": se recortan personas que investigan.

Cómo se desarma un sistema científico

El desmonte no es un apagón: es una fuga lenta con tres etapas que ya están ocurriendo.

Primero se van los proyectos. Sin equipamiento ni insumos — todo importado, todo en dólares — los experimentos se posponen. Un freezer de –80° que se rompe y no se repone puede significar diez años de muestras perdidas.

Después se va la gente. Un investigador formado cuesta veinte años de inversión pública: escuela, universidad, doctorado, posdoc. Con salarios 40% abajo, la oferta de un laboratorio en Barcelona o San Pablo deja de ser una opción y pasa a ser un plan de rescate familiar. Cada uno que se va es un subsidio argentino a la ciencia de otro país.

Al final se va la vocación. ¿Qué estudiante de biología va a apostar hoy a una carrera de investigador acá? La matrícula de los doctorados es el indicador adelantado del desastre: cuando cae, el daño ya es generacional.

"Que investiguen para el mercado": la falacia del ajuste

El argumento oficial dice que la ciencia debe financiarse sola, orientada al sector privado. Los datos del mundo real dicen otra cosa: no existe país desarrollado sin Estado invirtiendo fuerte en ciencia básica.

El GPS, internet, las vacunas de ARN mensajero: todo nació de fondos públicos que ningún privado habría arriesgado. Y la Argentina tiene la prueba en casa: el INVAP que exporta reactores nucleares, los satélites ARSAT, la vaca transgénica que produce insulina — todo salió del sistema público que hoy se desfinancia.

El Consejo Interuniversitario Nacional ya lo dijo con todas las letras: con este presupuesto, peligra el funcionamiento del sistema universitario en 2026. No es una consigna gremial: es el diagnóstico institucional de los rectores de todo el país.

La cuenta que viene

Lo más barato de un sistema científico es mantenerlo; lo más caro es reconstruirlo. Australia, Corea y Finlandia tardaron entre 20 y 30 años en construir los sistemas que hoy les generan riqueza. Argentina lo tenía. Deshacerlo va a llevar tres años; volver a tenerlo, una generación.

Los datos actualizados, mes a mes, están en nuestro dossier de Educación Pública. El contexto presupuestario completo, en Universidad y ciencia en el fondo de la tabla.