Saltar a contenido

El cerco a la prensa, en cifras: radiografía de la censura argentina 2026

Los ataques a periodistas crecieron 53% en un año y 103% en dos. El poder político es responsable de más de la mitad, con el Presidente encabezando personalmente 56 episodios. Esta es la radiografía completa de un cerco que se cierra de a poco, medida por medida, insulto por insulto.

Barras verticales interrumpidas como señal cortada, imagen conceptual

IA: imagen conceptual sobre la señal interrumpida de la prensa.

Los datos, todos juntos

Cada uno de estos números tiene fuente verificable al pie de la nota:

Indicador Dato
Ataques a periodistas registrados por FOPEA en 2024 179
Responsabilidad del poder político sobre esos ataques 52,5%
Episodios protagonizados personalmente por el Presidente 56
Crecimiento de casos vs. 2023 +53%
Crecimiento de casos vs. 2022 +103%
Querellas judiciales contra periodistas en 2025 20 (récord desde 1983)
Amenazas de demanda adicionales 9

A la estadística se le suman los hechos institucionales: el cierre de la sala de prensa de Casa Rosada — ordenado sobre acusaciones de espionaje que la justicia federal desestimó — y el hostigamiento judicial a periodistas que denunció la Federación Internacional de Periodistas.

La foto internacional

En abril, Amnistía Internacional advirtió que la libertad de prensa argentina retrocede por los ataques del Gobierno al periodismo. En julio llegó la confirmación diplomática: Argentina y Estados Unidos fueron los únicos países que se negaron a firmar la declaración de la Media Freedom Coalition, el documento que decenas de democracias suscriben en defensa de la prensa libre.

Lo contamos en detalle en Solos en la foto: no es un descuido administrativo, es la política exterior de la censura.

El método: judicializar, insultar, asfixiar

El patrón que describen FOPEA, Amnistía, la IFJ y el CPJ tiene tres herramientas que se refuerzan:

La querella. Veinte demandas contra periodistas en un solo año no buscan ganar juicios: buscan que el próximo periodista lo piense dos veces. El proceso es el castigo — abogados, audiencias, años de desgaste — aunque la causa termine en nada.

El insulto presidencial. Cuando el jefe del Estado dedica decenas de intervenciones públicas a degradar periodistas con nombre y apellido, no está opinando: está señalando blancos. Detrás de cada episodio presidencial viene la ola digital coordinada.

La asfixia económica. Pauta discrecional, medios públicos desfinanciados y presión sobre los anunciantes completan el círculo. No hace falta cerrar un diario si podés fundirlo.

Por qué te afecta aunque no seas periodista

Repasá las notas de este sitio: el pendrive de Adorni, el 3% de la ANDIS, los embargos de OSPRERA, la caja de la AFA. Ninguna de esas historias existiría sin periodistas dispuestos a incomodar al poder — a este y al anterior.

La censura nunca se presenta como censura: se presenta como "orden", como "fin de los privilegios", como demanda por "injurias". El resultado es siempre el mismo: menos información para vos, más impunidad para ellos.

Seguimos el registro caso por caso en nuestro dossier de Libertad de Expresión.